23 Junio 2017
Iniciar sesión Registro

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Usted esta aqui: Usted está aquí:Medicina & Laboratorio>Artículos de investigación>Edimeco - Artículos de investigación

Definición

La prueba de aliento para Helicobacter pylori con urea marcada con carbono 13 (13C-urea), que en adelante se denominará con la sigla PAU-Hp13C® [4-6], es una prueba de laboratorio diseñada específicamente para la detección de Helicobacter pylori en el estómago mediante la identificación de la actividad de la ureasa a partir del metabolismo de una pequeña cantidad de 13C-urea, como evidencia de la presencia de esta bacteria en la cavidad gástrica [4-6].

Espectro clínico de aplicación

A partir de 1983, cuando se descubrió que el estómago podía ser colonizado por bacterias [7], se ha acumulado suficiente evidencia para considerar que esta bacteria, hoy conocida como Helicobacter pylori, es un patógeno íntimamente relacionado con enfermedades benignas del estómago, como la gastritis crónica, la úlcera péptica duodenal y la úlcera péptica gástrica [7] y con enfermedades malignas como el cáncer gástrico [8, 9] y los linfomas gástricos [10].

Además, se ha informado que Helicobacter pylori se asocia con una gran variedad de enfermedades extradigestivas, entre las que se encuentran alteraciones de origen hematológico, como la anemia por deficiencia de hierro, la anemia perniciosa y la deficiencia de vitamina B12, la hiperhomocisteinemia, la neutropenia autoinmune, la gammapatía monoclonal, la trombocitopenia inmune (antes denominada púrpura trombocitopénica idiopática o autoinmune) y la púrpura de Schönlein-Henoch; enfermedades de origen dermatológico, como la urticaria crónica, la rosácea, la psoriasis, el liquen plano y la alopecia areata, entre otras; enfermedades de origen reumatológico, como el síndrome de Sjögren y la artritis reumatoide; enfermedades de origen cardiovascular, como la ateroesclerosis, la hipertensión arterial, la angina inestable de pecho y la enfermedad isquémica coronaria; enfermedades de origen neurológico, como la migraña, la esclerosis sistémica, la enfermedad cerebrovascular, la enfermedad de Alzheimer, la demencia y la enfermedad de Parkinson; 

 

la resistencia bacteriana es un problema de salud pública que dificulta cada vez más el tratamiento de los pacientes con infecciones del tracto urinario o de otros sistemas. Si bien los casos de resistencia estaban restringidos al entorno hospitalario, en la actualidad son más comunes las infecciones adquiridas en la comunidad causadas por bacterias multirresistentes. En este artículo se presenta una reflexión acerca del riesgo que representa la multirresistencia, y el surgimiento de resistencia a las alternativas terapeuticas para el tratamiento exitoso de las infecciones de tracto urinario, así como se reflexiona sobre puntos clave relacionados con el uso adecuado de las pruebas diagnósticas y los antibióticos en este tipo de infecciones. 

 

El síndrome de resistencia a las hormonas tiroideas es una entidad poco frecuente que se caracteriza por concentraciones elevadas de tiroxina libre y triyodotironina libre, tirotropina normal o ligeramente elevada, en ausencia de cualquier otra enfermedad, medicación o antagonista que causen alteraciones sobre la función tiroidea. Se reporta un caso de una mujer a quien se le realizó diagnóstico de resistencia a las hormonas tiroideas con base en los antecedentes personales, las manifestaciones clínicas y los hallazgos de laboratorio; además, se realiza una revisión de la literatura, con énfasis en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad. 

 

 

Medellín, junio 22 de 2012

Doctor
Germán Campuzano Maya Editor Medicina & Laboratorio

Asunto: sífilis congénita: ¿cuántas enfermedades están en esta situación?

Cordial saludo.

He leído el Protocolo de sífilis congénita y gestacional del Ministerio de la Protección Social, República de Colombia, publicado en el número 3-4, volumen 18 de Medicina & Laboratorio y quisiera compartir con Usted y con los lectores de la Publicación, una reflexión en torno a la situación de la sífilis congénita en nuestro país.

La sífilis, como infección de transmisión sexual con consecuencias severas para la salud en todas sus etapas, adquiere un interés particular cuando se tiene en consideración su posibili- dad de transmisión durante la gestación, en especial, porque la detección de la infección hace parte del control prenatal que se le debe realizar a toda gestante que habite en el territorio nacional, y su tratamiento es sencillo y económico.

Las gestantes infectadas con Treponema pallidum, agente causal de la sífilis, pueden transmitir la infección durante el embarazo por vía hematógena o durante el parto por contacto con las lesiones y como consecuencia, el feto o el recién nacido desarrolla sífilis congénita, la cual se manifiesta de forma primaria o tardía. Tanto la sífilis congénita primaria como la sífilis congénita tardía tienen consecuencias adversas para los fetos o los neonatos que la padecen: la pri- maria se presenta antes del segundo año de vida y se asocia con una alta morbimortalidad, en especial cuando el neonato presenta serias deformidades, mientras que la tardía se manifiesta después de los dos años, semeja a la sífilis terciaria y perdura durante toda la vida.

Si bien las pruebas no treponémicas y algunas de las treponémicas están dentro del Listado de Procedimientos y Servicios del Plan Obligatorio de Salud vigente desde el 1 de enero de 2012 [1], y el diagnóstico de la infección en las gestantes infectadas se debe realizar durante el control prenatal para tratarlas y evitar la transmisión vertical, hasta la semana 21 de este año se han reportado 829 casos de sífilis congénita en todo el territorio nacional [2], cifra que refleja no sólo la frecuencia de esta infección, sino las fallas para lograr el tratamiento exitoso de las gestantes que la padecen, sin tener en cuenta la posibilidad de que aun se presente subregistro y la cantidad de casos sea incluso mayor.

Bajo este panorama, es inevitable preguntarse ¿cuáles son las razones para que se sigan presentando casos de sífilis congénita? Para responder a este interrogante, se hace necesario el análisis de algunas situaciones, entre ellas las asociadas a la transmisión de la bacteria, al diagnóstico de la infección, a la adherencia y la permanencia de las gestantes en los programas de control prenatal, al tratamiento de las gestantes infectadas y al seguimiento de éstas: 

 

Resumen: el sí­ndrome de Berardinelli-Seip, una lipodistrofia congénita, es una enfermedad metabólica rara que se caracteriza por una lipodistrofia generalizada grave, resistencia a la insulina y dislipidemia. La enfermedad se asocia con varias manifestaciones dermatológicas y sistémicas. Las complicaciones incluyen miocardiopatía­a hipertrófica, hí­gado graso con disfunción hepática, hipertrofia muscular y varias alteraciones endocrinas. Se presenta un caso de este tipo de lipodistrofia en una mujer de 18 años de edad, que ingresa con un cuadro de hiperglucemia sin evidencia de cetoacidosis o de estado hiperosmolar hiperglucómico, con hepatomegalia, signos de resistencia a la insulina y ausencia de tejido adiposo. Después de los análisis complementarios, se le diagnostico sí­ndrome de Berardinelli-Seip. El reconocimiento temprano de la lipodistrofia congénita es esencial para prevenir las complicaciones, y permite una asesorí­a genética y reproductiva de los pacientes y sus familias. Se incluye también una breve revisión de la literatura. 

Jueves, 28 Noviembre 2013 10:51

Protocolo de sífilis congénita y gestacional

1. Importancia del evento para la salud pública

1.1. Caracterización epidemiológica

1.1.1. Comportamiento mundial

Las infecciones de transmisión sexual se encuentran entre las principales causas de enfermedad en el mundo, con consecuencias económicas, sociales y sanitarias de gran repercusión en muchos paí­ses. Las complicaciones afectan principalmente a mujeres y niños. En el caso de la sí­filis, ésta puede afectar a la mujer gestante y transmitirse al feto. Se estima que dos terceras partes de las gestaciones resultan en sí­filis congénita o aborto espontáneo, complicaciones que podrí­an ser totalmente prevenibles con tecnologí­as asequibles y de bajo costo.

La sí­filis gestacional y congénita es considerada un problema de salud pública por su gravedad, y representa una falla del sistema de salud, por lo que se requiere evaluarlo de manera exhaustiva en lo local y lo central.

Entre los factores que contribuyen a la persistencia de la sí­filis congénita cabe destacar la falta de percepción de algunos proveedores de salud de que la sí­filis materna y la congénita pueden tener consecuencias graves, las barreras al acceso a los servicios de control prenatal, y el estigma y la discriminación relacionados con las infecciones de transmisión sexual.

En Estados Unidos en el 2004 según los datos obtenidos de la vigilancia, la tasa de la sí­filis congnitéa ha disminuido entre todas las poblaciones étnicas minoritarias y en todas las regiones del paí­s excepto el noreste. En el 2004 la tasa de sí­filis congénita fue de 8,8 casos por 100.000 nacidos vivos y el número de casos reportados fue 451. El 73,8% (333) de los casos ocurrieron porque la madre no recibió tratamiento o éste fue inadecuado antes o durante la gestación. En 63,9% (288) de los casos la madre recibió el control prenatal; mientras que en 28,8% (130) de los casos no lo recibió, y se carece de información en 7,3% (33) de los casos; menos de la mitad de las madres que recibieron control prenatal lo comenzaron durante su primer trimestre de gestación. Fueron mortinatos 4,0% (18) de los casos, murieron dentro de los 30 dí­as posteriores al parto 1,8% (8).

La Organización Panamericana de la Salud ha definido el objetivo de eliminar la sí­filis congénita como problema de salud pública llevando la incidencia a 0,5 casos o menos por 1.000 nacidos (incluidos mortinatos). Para lograr este objetivo es necesario que más de 95% de las gestantes infectadas sean detectadas y tratadas, con lo que se logre reducir la prevalencia de sí­filis durante la gestación a menos de 1,0%.

El aumento de la sí­filis materna y congénita en los países en desarrollo contribuye al incremento de las tasas de mortalidad infantil, situación que de no modificarse se traducirá en el retroceso de los logros alcanzados por los planes de salud reproductiva en el mundo. La sí­filis también tiene un impacto negativo en la salud materna y en la transmisión del VIH/SIDA. 

 

1. Antecedentes

La enfermedad de Chagas es el resultado de la infección por Trypanosoma cruzi, un protozoario que tiene como reservorio diversos animales salvajes en zonas rurales de varios países de Suramérica y América Central, y que es transmitido al hombre por insectos hematófagos. La fase aguda de la enfermedad pasa generalmente inadvertida, pero en los últimos años se ha incrementado la detección de casos de considerable gravedad clínica y una importante letalidad. La infección crónica con T. cruzi, puede llevar a una cardiopatía con diferentes grados de severidad, que en algunos departamentos Colombianos constituye una causa importante de efermedad cardiaca, incapacidad y reducción de la expectativa de vida.

En Colombia, la infección por Trypanosoma cruzi se ha detectado con frecuencia a lo largo del valle del río Magdalena, en la región del Catatumbo, la Sierra Nevada de Santa Marta, el piedemonte de los Llanos Orientales y la Serranía de la Macarena. Los departamentos que presentan una mayor endemia son: Santander, Norte de Santander, Cundinamarca, Boyacá, Casanare y Arauca, y más recientemente se ha comenzado a documentar la importancia de este problema en comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta.

En el país se han hecho avances importantes en la identificación del área endémica, el control de la transmisión transfusional y el control vectorial en varios municipios con alta infestación por triatominos. Sin embargo, hay vacíos importantes sobre el acceso al diagnóstico, la calidad y cobertura de atención de la fase crónica, tanto en lo relacionado con tratamiento etiológico como con el manejo de la cardiopatía. Con respecto a vigilancia y manejo de los casos agudos, por otra parte, hay tres situaciones que requieren especial atención: la persistencia de áreas con infestación domiciliar por triatominos, el riesgo de transmisión por triatominos no domiciliados y la creciente ocurrencia de brotes de transmisión oral.

Por tratarse de una enfermedad con una historia natural compleja, con frecuencia se manejan conceptos equivocados que distraen los esfuerzos de las instituciones. La detección oportuna y el manejo adecuado de esta enfermedad en el país requieren de una difusión amplia de los conceptos y recomendaciones, la adopción de protocolos de atención adecuados y una intensa gestión con los diferentes actores del sistema. El carácter crónico de la enfermedad hace que las demoras en adoptar masivamente conductas clínicas y epidemiológicas adecuadas tengan consecuencias irreversibles a nivel individual en una porción importante de población mayoritariamente de escasos recursos.

1.1. Objetivo y audiencia de la Guía

El objetivo de esta Guía es difundir entre el gremio médico, profesionales de la salud del área de enfermería y bacteriología, instituciones prestadoras de servicios, aseguradoras y secretarías de salud, los conceptos y recomendaciones técnicas que deben guiar el actuar con res- pecto a la detección precoz, manejo y tratamiento de las personas con enfermedad de Chagas en Colombia.

En cumplimiento del Acuerdo 117 de 1998, del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, en el año 2000, por medio de la Resolución 412, el Ministerio de Salud adoptó las normas técnicas y guías de atención para el manejo de las enfermedades de interés en Salud Pública. La enfermedad de Chagas, si bien es una de las enfermedades transmitidas por vectores de mayor importancia en salud pública en el país, no fue en ese momento objeto de Guía de Atención. 

 

Resumen: la enfermedad de Still del adulto es una enfermedad inflamatoria con compromiso sistémico de origen desconocido, de poca frecuencia en la población general y evolución variable, desde un curso relativamente benigno, hasta enfermedad severa con complicaciones que pueden ser mortales. Se presenta un caso de un paciente de 49 años quien ingresó por un cuadro febril prolongado de un mes de evolución, y dentro de los estudios para fiebre de origen desconocido se descartaron diferentes etiologías, cumpliendo criterios para el diagnóstico de enfermedad de Still del adulto. Posteriormente se hace una revisión de la literatura, evaluando la epidemiología, etiología, clínica, hallazgos de laboratorio, diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la enfermedad de Still del adulto.

 

Las infecciones del tracto urinario son la tercera infección más común que afecta a los seres humanos, luego de las infecciones del tracto respiratorio y gastrointestinal, y la segunda razón por la cual se prescriben antibióticos. Lo anterior, aunado a los altos porcentajes de resistencia a los antibióticos alcanzados por las bacterias que causan las infecciones del tracto urinario, hacen prioritario que las personas involucradas en el diagnóstico y el tratamiento de estas afecciones tengan conceptos claros con respecto a los procedimientos de su competencia y la interpretación adecuada de los resultados de las pruebas de laboratorio que soliciten o realicen.

El cultivo de una muestra de orina es la «prueba de oro» en el diagnóstico de una infección del tracto urinario y como cualquier otro examen de laboratorio, debe ser solicitado bajo ciertos criterios para obtener un costo-beneficio que justifique su realización. Al no existir un patrón de referencia internacional sobre el porcentaje esperado de urocultivos positivos y negativos que permita evaluar de una manera objetiva y comparativa la eficiencia de este procedimiento, se desconoce la situación actual con respecto a la pertinencia en la solicitud del urocultivo. No obstante, hay situaciones que evidencian que esta prueba es imprescindible para el diagnóstico de las infecciones de tracto urinario, a la vez que contribuyen al uso racional de los antibióticos.

A diferencia de lo que sucede en otros tipos de infecciones, existen pruebas que pueden servir de tamizaje antes de solicitar el urocultivo, como son la coloración de Gram de la orina sin centrifugar, la detección de estearasas leucocitarias y nitritos, y la presencia de leucocitos (piuria) y bacterias en el sedimento urinario. Cada una de ellas posee uno u otro atributo con respecto a sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo o negativo, lo cual hace, con frecuencia, confusa la interpretación de sus resultados; además, se debe considerar que en muchos casos la calidad de la muestra no cumple con los requisitos establecidos, a pesar de la insistencia con respecto a las técnicas adecuadas para su recolección. Se ha observado que la combinación de los resultados negativos de estas pruebas alcanza un valor predictivo negativo cercano al 100%, por lo que no justificarían la realización del urocultivo y a su vez descartaría el diagnóstico de infección del tracto urinario. Este modo de proceder se facilita en los pacientes atendidos en los servicios de urgencias u hospitalizados, siempre que los resultados sean revisados oportunamente por los médicos tratantes y el laboratorio de microbiología participe activamente en este proceso recomendando, conservando las muestras y en caso tal, realizando los urocultivos que estime convenientes.

Ahora bien, la discusión se centra en aquellas situaciones en las cuales la paciente presenta síntomas urinarios y se realiza el diagnóstico clínico de una infección urinaria no complicada. En estos casos, se debe tener presente el bajo valor predictivo positivo del diagnóstico clínico de la infección del tracto urinario no complicada, con cifras de alrededor el 50%; ello significa que al menos en la mitad de las mujeres con esta impresión diagnóstica, la prescripción de un antibiótico es innecesaria, con todas las consecuencias que conlleva el uso no racional de los antimicrobianos. En este sentido, el urocultivo confirmaría el diagnóstico y evitaría el uso innecesario de antibióticos.

Otra razón a favor de solicitar el urocultivo surge al comparar los porcentajes de resistencia a los antibióticos empleados en este tipo de infecciones entre las bacterias que circulan en nuestro entorno frente a las encontradas en la mayoría de los países desarrollados. Cuando se tomaban como estándar las guías foráneas en las que se recomienda el tratamiento empírico en algunos casos, que son totalmente inaplicables en nuestro medio debido a las diferencias marcadas en la frecuencia de resistencia, en el contexto local se comenzó a usar de forma empírica antibióticos de mayor espectro, lo que aumentó el problema de resis- tencia. Esta situación se puede subsanar, por lo menos en parte, si se solicita el urocultivo, se determina el patrón de sensibilidad del agente etiológico y en caso que sea posible, se cambia por un antibiótico de menor espectro de acción, como lo indican todas las guías de uso racional de antimicrobianos, o en caso de resistencia, se cambia al antibiótico indicado.

Es por ello, que el urocultivo es la piedra angular en el proceso diagnóstico-tratamiento de las infecciones de tracto urinario, pues sin éste no se puede realizar un diagnóstico certero, no se puede identificar el microorganismo causante del proceso infeccioso y no se puede identificar el mejor antibiótico para su tratamiento. Si no se tiene en cuenta el urocultivo antes de tratar a los pacientes, se incurrirá en tres posibles errores: tratar pacientes que no lo requieren, con las consecuencias derivadas del uso innecesario de antibióticos; tratar los pacientes con un antibiótico de mayor espectro de acción que el deseado, lo que contribuye al mal uso de los antibióticos, o bien, suministrar un antibiótico frente al cual la bacteria es resistente, lo que aumenta el riesgo de falla del tratamiento y recurrencias de la infección.

Por lo anterior, la invitación es a que en el contexto nacional se realicen investigaciones para establecer guías, estándares y protocolos nacionales con respecto al diagnóstico y el tratamiento de las infecciones de tracto urinario. En esta era de las tecnologías de las comunicaciones, se cuenta con las herramientas para poder establecer una comunicación más fluida entre el personal médico y el laboratorio, y así hacer un uso más racional de las pruebas de laboratorio, entre ellas el urocultivo, a través de algoritmos que permitan tomar decisiones de manera oportuna en beneficio de los pacientes. 

 

La epidemiología es una disciplina de gran valor al constituir un eje orientador de dominios como el de la clínica, la salud pública, la investigación y priorización de problemas, la estructuración de intervenciones y programas preventivos, entre otros. A diferencia del abordaje clínico centrado en el paciente, la epidemiología se focaliza en la enfermedad, su transmisión, distribución y frecuencia en una base poblacional, con el fin direccionar las acciones de prevención.

Algunos críticos aducen que la epidemiología actual se está alienando de sus orígenes, al focalizarse en aspectos técnico-metodológicos y en aumentar el acúmulo de conocimientos bajo el predominio de paradigmas reduccionistas, como el molecular y el genético, que complejizan su medición y obstan su macro-contexto y el estudio de los entornos naturales en que se presentan la salud y la enfermedad. A esta crítica se suma otra situación, la relevancia que ha tomado la racionalidad económica que ha derivado en que la investigación epidemiológica sea financiada por la industria farmacéutica, dando prioridad a las preguntas relacionadas con interacciones genético-ambientales y moleculares del riesgo individual de enfermedad, obviando, una vez más, los entornos naturales de la salud y la enfermedad.

Estas tendencias de la epidemiología moderna han mostrado sus limitaciones para la toma de decisiones e intervenciones en salud pública, puesto que no dan cuenta de las formas en que “naturalmente” se distribuye la enfermedad. Esto reivindica la necesidad de promover los estudios epidemiológicos de corte descriptivo, como diseño que permite determinar “qué está ocurriendo” con la salud y la enfermedad en poblaciones específicas, máxime en la actualidad, cuando la epidemiología descriptiva ha sido marginada en algunas comunidades que privilegian los estudios analíticos y experimentales, y que se alinean con muchas revistas científicas y programas de investigación o posgrado que restringen, rechazan o censuran la ejecución y publicación de estudios descriptivos.

En este contexto, es prioritario conocer o reconocer el valor de la epidemiología descriptiva, ya que fomenta el abordaje de problemas que confluyen en lo llamado “teorías de distribución de la enfermedad” sin reducirse al estudio de las asociaciones causales o las medidas de eficacia, efectividad y eficiencia, donde el énfasis es la integración de factores que modifican la salud poblacional, lo que en conjunto, deriva en mejores recomendaciones para la acción, en la medida que son los estudios más próximos a la realidad del fenómeno bajo estudio. Además, permiten rescatar la singularidad y la particularidad de las formas en que se presenta la enfermedad, con lo cual se esbozan hipótesis causales o se generan posibles explicaciones del evento, acordes con los rasgos distintivos de cada comunidad; ello deriva en mejores estrategias de prevención frente a las planteadas con perspectivas que abordan cada exposición de manera separada.

Para recabar en la necesidad, oportunidad y pertinencia de los estudios descriptivos, se destaca que no se circunscriben a la epidemiología de los factores de riesgo, a la cual se atribuyen algunos fracasos en las estrategias preventivas para modificar prácticas insalubres individuales y comunitarias; permiten abordar patrones de distribución de salud y enfermedad en la población desde su multideterminación social, psicológica, política, económica e incluso cultural; posibilitan explorar asociaciones entre exposiciones y efectos, permiten explorar y generar hipótesis de investigación; evitan que la epidemiología se convierta en una herramienta para probar hipótesis e identificar factores de riesgo; facilitan identificar grupos de mayor riesgo para algunas enfermedades, y permiten visualizar patrones generalizados para la posterior formulación de hipótesis, viabilizan estudiar enfermedades de larga duración o cuyas manifestaciones se desarrollan lentamente; su costo es relativamente inferior al de otros diseños epidemiológicos, y proporcionan información importante para la planificación y administración de los servicios de salud.

No obstante, se deben tener presentes algunos retos de este tipo de investigaciones. Las principales limitaciones de los estudios descriptivos son: no permiten establecer causalidad ni estudiar enfermedades de baja frecuencia o duración, no da cuenta de la magnitud con que cambia la exposición con el tiempo, y tienen mayor riesgo de presentación de sesgos de duración, selección, “cortesía”, vigilancia, información, memoria y temporalidad.

Por otra parte, como disciplina de la salud pública, la epidemiología, particularmente en su nivel descriptivo, se debe orientar hacia el entendimiento de la enfermedad como consecuencia de los patrones de comportamiento y organización sociales, del impacto que las fuerzas socio-económicas ejercen sobre la magnitud de los problemas de salud y qué acciones comunitarias han de ser efectivas en su control. En este sentido, es importante que las revistas científicas relacionadas con el área de la salud se comprometan con la divulgación del conocimiento adquirido mediante estudios descriptivos, pues de su difusión dependerá la ejecución de nuevos proyectos de investigación al respecto, ya sean descriptivos, analíticos o experimentales, y también contribuirán a definir las medidas de salud pública necesarias en el contexto nacional.

Para finalizar, en el medio se debe fomentar la epidemiología descriptiva, ya que ésta cristaliza los objetivos centrales de la epidemiología clásica: el estudio del proceso de salud- enfermedad del sujeto humano en su ambiente natural, multidimensional y multifactorial, con el fin de ayudar a comprender la causa de la enfermedad a partir del conocimiento de su distribución, sus determinantes en variables de tiempo, lugar y persona y su historia natural.