23 Junio 2017
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“La principal meta de la educación es crear hombres capaces de hacer cosas nuevas y no simplemente de repetir lo que han hecho otras generaciones: hombres creadores, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es formar mentes que puedan ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece.”

(Jean Piaget (1896-1980), psicólogo y pedagogo suizo, autor de la teoría sobre la naturaleza del conocimiento)

Medicina & Laboratorio es el órgano escrito de un Programa de Educación Medica Continua Certificada que nació en abril de 1982 como una necesidad de un programa de educación orientado al manejo adecuado de las pruebas de laboratorio, en particular de sus indicaciones e interpretación en el contexto clínico de un paciente, en el Laboratorio Clínico Hematológico, dirigido a los médicos usuarios de sus servicios para el manejo de sus pacientes. El programa rápidamente desbordó los objetivos y en asocio con la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, la Sociedad Colombiana de Patología Clínica y la Editora Médica Colombiana (Edimeco), se constituyó como un programa de extensión del Alma Mater, dirigido, de un lado, a los médicos y odontólogos que utilizan los recursos de diagnóstico en su actividad diaria, y del otro lado a bacteriólogos y profesiones afines, quienes están encargados de velar para que el desarrollo tecnológico se incorpore a la comunidad científica con pertinencia, eficiencia y con los más estrictos controles de calidad.

Medicina & Laboratorio fue indexada en el Sistema de Indexación y Homologación de Revistas Especializadas, Publindex, de Colciencias en la categoría C a partir del año 2009. Para satisfacción del programa, a partir del año 2011, Colciencias ha reclasificado la publicación a la categoría B, poniéndola a la altura de las principales publicaciones médicas a nivel nacional, como resultado de la evaluación de indicadores como calidad científica, calidad editorial, estabilidad y visibilidad, entre otras características que día a día consolida nuestra publicación.

Para muestra, algunos de los indicadores más importantes de la publicación:

Calidad científica: es evaluada, artículo por artículo, por los lectores, habiendo alcanzado una calificación para el periodo correspondiente al año 2011 de cuatro sesenta y tres (4,63), sobre una calificación máxima de cinco (5,00). Muchos de sus módulos (artículos) se han vuelto material de consulta obligado en pregrado y posgrado de medicina, y áreas afines al laboratorio clínico;

Calidad editorial: fue evaluada en la totalidad de los artículos; para el periodo correspondiente al año 2011 la calificación fue de cuatro setenta y uno (4,71) sobre una calificación máxima de cinco (5,00), calidad que el lector podrá evidenciar en el ejemplar que tiene en sus manos;

Estabilidad: a partir de 2006, una vez superadas las dificultades por las cuales atravesaron la mayoría de los proyectos de este tipo, Medicina & Laboratorio llega regularmente a 4.000 suscriptores cada dos meses;

Visibilidad: además de la indexación en Colciencias, Medicina & Laboratorio está in- dexada en el Índice Médico Latinoamericano (Lilacs), en Medigraphic Literatura Biomédica, y en Periódica. Con el respaldo académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y de la Sociedad Colombiana de Patología Clínica, a la fecha, la publicación ha entregado más de 4,8 millones de horas de capacitación a distancia a la comunidad médica y a los profesionales afines al laboratorio clínico. Medicina & Laboratorio está presente en 138 bibliotecas médicas, diseminadas a lo largo y ancho del territorio nacional, a donde son remitidas sin costo alguno.

Además de lo anterior, Medicina & Laboratorio hace presencia como un programa de extensión de la Universidad de Antioquia en 105 municipios del departamento de Antioquia, en 29 capitales, y adicionalmente, en 445 municipios del resto del país, entre ellos municipios tan distantes, abandonados y posiblemente desconocidos para la mayoría de los lectores, como Guican, Firavitova, Iza, Macanal, Pachavita y Tibaná, en el departamento de Boyacá; Florencia, San Vicente del Caguán y Valparaíso, en el departamento de Caquetá; Aguazul, Hato Corozal, Paz de Ariporo, y Tauramena, en el departamento del Casanare; Caloto, Miranda, Timbío y Tunia y en el departamento del Cauca; Gamarra, Chirigüaní y Codazzi, en el departamento del Cesar; San Bernardo del Viento y Valencia, en el departamento de Córdoba; Bagadó, Carmen de Atrato, Condoto, Itsmina y San José de Tadó, en el departamento del Chocó; Albania, Baranoa, Dibulla, Fonseca y San Juan del César, en el departamento de la Guajira; Arigüaní, Chivolo, Guamal, Pivijay y Santa Ana, en el departamento del Magdalena; Acacías, Cumaral, Granada, Restrepo y San Martín, en el departamento del Meta; y, La Hormiga, Orito y Sibundoy, en el departamento del Putumayo, sólo para enumerar algunos de ellos. Medicina & Laboratorio continúa aumentando la cobertura y la presencia de la Universidad hasta en las regiones más remotas y olvidadas de nuestra geografía, y no hay duda que esta presencia es de las más importantes que se ha logrado en la historia académica de Colombia respecto a otros programas de educación a distancia.

Es claro que el logro alcanzado con la nueva indexación en Colciencias no se debe entender como un punto de llegada, ni constituye una meta en sí misma, sino que, es un gran compromiso y un gran desafío en la búsqueda de la excelencia como el resultado de un proceso de mejoramiento constante. Este logro no se hubiese alcanzado sin el apoyo y el compromiso, de un lado de las directivas de la Universidad de Antioquia y en particular de su Facultad de Medicina, de la Sociedad Colombiana de Patología Clínica, del Comité Editorial, del Comité Científico, de los autores y del personal de la Editora Médica Colombiana, Edimeco, y sobre todo de los médicos, los bacteriólogos y las instituciones que han participado de una u otra manera en este proyecto. 

 

En 1983, cuando Warren y Marshall [2] demostraron que la cavidad gástrica podía ser coloni- zada por bacterias y que la bacteria por ellos descubierta, Helicobacter pylori, era responsable de la mayoría de las enfermedades del estómago, incluidas la gastritis y las enfermedades malignas, estas enfermedades pasaron de la cronicidad, la alta morbilidad y mortalidad, a ser una enfermedad infecciosa, fácilmente curable con antibióticos, dejando planteadas las bases para la prevención del cáncer gástrico.

De acuerdo con GLOBOCAN 2008, el cáncer de estómago es el cuarto cáncer más frecuente en hombres y el quinto en mujeres en todo el mundo, con una incidencia de 988.602 casos y una mortalidad de 737.419 individuos [3, 4]. Las incidencias más altas corresponden al este asiático, al este de Europa y a Sur América, mientras que las incidencias más bajas corresponden a Norte América y a gran parte del continente africano por el denominado “enigma africano”. De acuerdo con el mismo organismo, en Colombia, el cáncer de estómago es la primera causa de muerte por cáncer, con un estimado de 5.073 muertes anuales, lo cual significa que en promedio ocurren 13,9 muertes diarias, seguido del cáncer de pulmón con 4.180 muertes, del cáncer de próstata con 2.482 muertes, del cáncer de cuello uterino con 2,154 muertes y del cáncer de mama con 2.120 muertes anuales [5]. La magnitud del problema que representa el cáncer gástrico en el país refleja el retraso que hay en la implementación de estrategias para la disminución de sus tasas de morbimortalidad, como lo es la identificación rápida y el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori y las mejoras ambientales que se deben introducir.

Cuando se sabe que uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo del cáncer gástrico es la infección por Helicobacter pylori y que la erradicación de ésta es costo-eficiente a largo plazo, no sólo en lo relacionado con las enfermedades malignas, sino con las enfermedades no malignas del estómago, y cuando se dispone de la tecnología adecuada para su diagnóstico y para su tratamiento oportuno a costos razonables, el país está en mora de abordar el problema desde las altas esferas del Estado, con el apoyo de la comunidad científica y no científica, como también está en mora de tomar una actitud positiva y enfrentar desde ahora esta infección como la única manera de reducir las tasas de morbilidad y de mortalidad por cáncer gástrico [6, 7].

Por lo anterior, se han implementado estrategias internacionales que procuran la disminución de la incidencia de cáncer gástrico y demás enfermedades asociadas con la infección por Helicobacter pylori, a partir de la erradicación de la bacteria. En este sentido, la guía del Pacífico Asiático para la prevención del cáncer gástrico [8], la guía para el manejo de la infección por Helicobacter pylori en Japón [9], el grupo canadiense de estudio de Helicobacter [10] y el Consenso de Maastricht IV [11], reconocen en general la importancia de esta bacteria en la etiología del cáncer gástrico, la erradicación de la infección como una estrategia para reducir el riesgo de esta neoplasia y como una estrategia quimio-preventiva en los pacientes sin avance de las lesiones pre-cancerosas, y también reconocen la costo-efectividad del tratamiento en las poblaciones de alto riesgo.

Además, si se tiene en cuenta la historia natural del cáncer gástrico, el cual tiene una evolución de décadas partiendo de la infección con Helicobacter pylori, el desarrollo posterior de la gastritis, de la metaplasia intestinal y de las lesiones pre-neoplásicas, hasta la proliferación tumoral, la evaluación y la erradicación de la infección por Helicobacter pylori se debe realizar una o dos décadas antes que los pacientes alcancen la edad en la cual se presenta el cáncer gástrico; es decir, el diagnóstico y la erradicación se deben realizar idealmente en los adolescentes y en los adultos jóvenes, de forma que disminuya el riesgo de progresión y de desarrollo de las lesiones pre-neoplásicas [8, 12-14].

Por ello, es imprescindible el compromiso gubernamental, en especial en aquellos países con alto riesgo para cáncer gástrico, como Colombia, para la reducción de la prevalencia de la infección por Helicobacter pylori en la población general mediante (1) el reconocimiento de la infección por Helicobacter pylori como un problema de salud pública, como ya lo han hecho países como Japón [15] y recientemente ratificado en el Consenso de Maastricht IV [11]; (2) la implementación de medidas sociales dirigidas al mejoramiento de las condiciones socioeconómicas, al fortalecimiento de las estrategias de saneamiento ambiental y a la distribución de agua potable a todos los hogares; (3) el diagnóstico temprano de la infección mediante pruebas altamente sensibles y específicas para garantizar la identificación de todos los casos; y (4) el tratamiento con antibióticos de todos los casos positivos como el mecanismo más efectivo para reducir las tasas de infección por esta bacteria y por lo tanto, para reducir la frecuencia de cáncer gástrico en la población colombiana.

La inclusión de la prueba de aliento con urea marcada con carbono 13 para Helicobacter pylori dentro del Plan Obligatorio de Salud, POS, del Sistema de Seguridad Social [16], es el primer paso para que en Colombia se logre, como mínimo, la disminución de la infección por Helicobacter pylori, ya que esta prueba permitirá la tamización de la población colombiana y el abordaje terapéutico de la infección, idealmente antes que se desarrollen las lesiones pre-neoplásicas en el epitelio gástrico, y así la erradicación de esta bacteria patógena sea una estrategia costo-eficiente para la disminución del impacto social, económico y de salud que tiene la morbimortalidad por cáncer de estómago en la población colombiana. 

 

En el mundo se presentan alrededor de 250.000 casos nuevos de lepra cada año. Esta enfermedad milenaria ha puesto en vilo a La Organización Mundial de Salud (OMS), la cual se había propuesto para el año 2000 erradicarla; como no fue posible, se postergó para el año 2005, posteriormente para el 2010 y en la actualidad para el 2015, dentro del proyecto Salud para Todos. A pesar de la disminución del número de enfermos diagnosticados por año, la lepra representa en la actualidad un problema de salud pública y todavía quedan focos muy endémicos en países como Angola, Brasil, India, Madagascar, Mozambique, Nepal, República Centroafricana, República Democrática del Congo y República Unida de Tanzania. Es así como la 62a Asamblea General de la Asociación Médica Mundial, realizada en Montevideo, Uruguay, en octubre de 2011, “Recomienda a los centros de investigación que deben reconocer la lepra como un problema de salud pública importante y deben continuar la investigación de esta enfermedad, ya que todavía existen vacíos en sus mecanismos patofisiológicos; las escuelas de medicina, en especial en países con alta prevalencia de esta enfermedad, deben destacar la importancia de la lepra en sus currículos”.

Colombia no es ajena a esta situación; de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud, durante el año 2011 se registraron 361 casos: 294 casos nuevos y 67 reincidentes. Si bien es cierto que el uso de medicamentos combinados ha disminuido la incidencia y el pronóstico de la lepra y de sus temibles complicaciones, se sabe que existe un número grande de casos nuevos diagnosticados. La lepra es una enfermedad curable que después de iniciado el tratamiento se interrumpe la cadena de transmisión, pero si se deja avanzar sin diagnóstico, deforma, incapacita y genera rechazo social.

Dentro de los grandes retos que se tienen, se incluye la detección del 100% de los casos y alcanzar un grado de discapacidad de cero; por lo tanto, es necesario realizar un abordaje desde distintos sectores (entre ellos, el sector salud) para contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de los pacientes con esta enfermedad.