23 Junio 2017
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Del diagnóstico precoz a la detección temprana de las recaídas de cáncer: un paradigma que cambia

Germán Campuzano Maya

El cáncer ha pasado de ser una enfermedad irremediablemente mortal a ser potencial-mente curable. A medida que mejoran las condiciones de una población, aumenta la posibilidad de padecer un cáncer y morir por causa de él: se estima que una de cada cuatro muertes se produce por un cáncer y es posible que esta proporción aumente en la medida que se controlen las enfermedades infecciosas y las enfermedades metabólicas, como realmente está aconteciendo. Uno de los grandes avances en la oncología en la segunda década del último siglo es el desarrollo y puesta al servicio de la comunidad médica de los marcadores tumorales, cada vez más sensibles y más específicos, además de ser más accesibles a la práctica clínica del día a día. A pesar de no contarse con un marcador tumoral “ideal”, no hay duda que los disponibles pueden ser de gran ayuda en el manejo del cáncer, desde su detección precoz, con enfermedad localizada y potencialmente “curable”, pasando por su uso en el manejo del paciente con cáncer, hasta la detección de las recaídas, cuando éstas suceden después de un tratamiento exitoso.

Los marcadores tumorales como prueba tamiz para la detección del cáncer a partir de las primeras etapas con enfermedad localizada ganan terreno. Algunos de los ejemplos más representativos del uso de los marcadores tumorales como prueba tamiz son el antígeno específico de próstata, y los parámetros de él derivados, en el cáncer de próstata [2]; la sangre oculta en materia fecal, especialmente a partir de la introducción de las pruebas que detectan sólo sangre humana, y la colonoscopia, en el cáncer colorrectal; la mamografía, especialmente cuando se utiliza la mamografía digital, en el cáncer de mama [3] la alfafetoproteína en el hepatocarcinoma, sobre todo en los pacientes con alto riesgo [4]; la detección de la infección por Helicobacter pylori en el cáncer de estómago [5]  [6]  y en los linfomas MALT [7]; y el virus del papiloma humano y la citología vaginal, en el cáncer de cuello uterino [8]. La característica común de todas estas neoplasias es la disminución de la morbilidad y la mortalidad por las neoplasias que se ha logrado establecer con estos programas de tamización.

El principal uso de los marcadores tumorales se relaciona con el manejo de los pacientes con neoplasias, en donde se han identificado marcadores tumorales que se aplican desde el diagnóstico hasta el seguimiento del tratamiento, pasando por ser de utilidad en el diagnóstico, el diagnóstico diferencial y el pronóstico en neoplasias como el cáncer. Algunos ejemplos más representativos en donde los marcadores tumorales juegan un papel de vital importancia en el manejo de los pacientes con cáncer con cáncer son el antígeno carcinoembrionario en el cáncer colorrectal [9], en el cáncer de mama [10], en el cáncer de pulmón [11], en el cáncer de cuello uterino y en el cáncer medular de tiroides [12]; el CA 15-3 en el cáncer de mama [10]; el CA 125 en el cáncer de ovario [13], en el cáncer de páncreas [14] y en el diagnóstico diferencial de masas anexiales [15]; el antígeno específico de próstata y los parámetros de él derivados en el cáncer de próstata [16] y en el cáncer de mama [17]; la gonadotropina coriónica en las neoplasias trofoblásticas [18] y en los tumores germinales [19]; y la alfafetoproteína en el hepatocarcinoma [20], sólo para poner algunos ejemplos. El uso de los marcadores tumorales en el manejo del paciente con cáncer ha demostrado ser costo efectivo en la mayoría de los casos en donde están bien indicados.

Finalmente, los marcadores tumorales permiten detectar las recaídas de la enfermedad cuando se ha alcanzado tener éxito terapéutico, con una nueva oportunidad para el paciente. Algunos ejemplos de marcadores tumorales en el seguimiento lo constituyen todos los marcadores tumorales utilizados en la fase de diagnóstico y tratamiento y otros como la ferritina en las neoplasias linforreticulares (linfomas noHodgkin y enfermedad de Hodgkin [21] y la deshidrogenasa láctica en la mayoría de la neoplasias hematológicas [22].

Medicina & Laboratorio, consecuente con lo anterior y dando respuesta a la constante solicitud de los usuarios del Programa de Educación Medica Continua, ha preparado un módulo sobre el uso racional de los marcadores tumorales de utilidad clínica, que tras la revisión exhaustiva de la literatura médica mundial pone a disposición de la comunidad médica y los laboratorios clínicos del país una revisión completa, ampliamente documentada bibliográficamente, que reúne la mayoría de los marcadores tumorales disponibles en el país y para suerte de la salud y de los pacientes, la mayoría de los marcadores tumorales aquí relacionados están disponibles en laboratorios clínicos de alta complejidad, además de que la mayoría de ellos están incorporados en el Plan Obligatorio de Salud de los Regímenes Contributivo y Subsidiado [23] que contempla la Ley 100 de 1993 [24].