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Laboratorio: segunda puerta en la evaluación del paciente reumático

Javier Molina López

Existen tres puertas en la evaluación del paciente reumático que no es necesario abrir de manera simultánea en todos los casos. La primera, la historia y el examen físico; la segunda, los diferentes exámenes de laboratorio; y la tercera, los estudios imagenológicos. El diagnóstico de la mayoría de las enfermedades reumáticas es fundamentalmente clínico y se basa en una excelente historia y un minucioso examen físico que debe incluir una detallada exploración del sistema musculoesquelético.

Es importante, también, durante la primera entrevista, establecer una buena relación con el paciente con el propósito de identificar sus problemas, evaluar la actividad de la enfermedad y definir el mejor programa terapéutico.

La acción subsecuente es el análisis de los estudios paraclínicos. Los exámenes de laboratorio deben ser lógicos y razonables; se solicitan con base a los hallazgos encontrados en la historia y la exploración física y, si bien son útiles para confirmar o descartar la impresión diagnóstica, también suelen ser necesarios en el seguimiento de los pacientes y para determinar el pronóstico de la enfermedad,

Si bien no existe un examen totalmente específico, quizás con excepción del hallazgo de microcristales de urato monosódico en la artritis gotosa o de gérmenes en el líquido sinovial de sujetos con artritis séptica, varios son muy sugestivos de determinadas enfermedades.

La simple determinación de la velocidad de sedimentación globular y de la proteína P reactiva, no obstante su baja especificidad, son útiles para diferenciar los procesos inflamatorios de los degenerativos. Ciertos autoanticuerpos como el anti-CCP en la artritis reumatoide, el anti-DNA y el anti-Sm en el lupus eritematoso sistémico, y los anticuerpos específicos de miositis como el anti-Jo-1, aunque relativamente poco sensibles, son bastante específicos de estas enfermedades.

Por tanto, el análisis clínico correcto y la inteligente interpretación de los resultados de laboratorio son de incalculable valor para hacer el diagnóstico preciso y poder así iniciar la terapia adecuada.