23 Junio 2017
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Resistencia a los inhibidores del receptor plaquetario P2Y12 P2Y12: después de la aspirina, llegó el momento de detectarla y de optar por un manejo personalizado

Germán Campuzano Maya

Los enfoques para la reducción del riesgo cardiovascular, tanto en la prevención primaria como en la secundaria, han incluido, tradicionalmente, cambios del comportamiento, por ejemplo, en la dieta [1], la actividad física [2] y dejar de fumar [3], al igual que mejoras en la gestión de los factores de riesgo, por ejemplo, mediante el control de la diabetes [4], de la hipertensión arterial [5] y de los lípidos [6]. No obstante lo anterior, las enfermedades cardiovasculares en general, incluidas las afecciones del corazón, del cerebro y de los vasos sanguíneos, representan la principal causa de muerte a nivel mundial que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), corresponden a más de 17.500.000 de muertes cada año, entre ellas, 7.400.000 por ataques cardíacos y 6.700.000 por ictus isquémico [7].
Además de estas medidas convencionales para la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares, se ha utilizado la antiagregación plaquetaria con aspirina, en el primer caso [8], y con terapia dual, compuesta por aspirina combinada con un inhibidor del receptor plaquetario P2Y12, en el segundo [9-14].
Cómo sucede con frecuencia, cuando se encuentra una solución que funciona frente a un problema, como lo son las enfermedades cardiovasculares y sus desenlaces tromboembólicos, aparece un nuevo inconveniente que, en el caso de los antiagregantes plaquetarios, se expresa como resistencia a los medicamentos utilizados y lleva al paciente a quedar expuesto a desenlaces aterotrombóticos, en muchos casos fatales. Es así como la resistencia a la aspirina, descrita en 1990 [15], presenta una prevalencia que oscila entre el 0,4% [16] y el 56,8% [17], la cual es explicable, en gran parte, en función de los criterios que la definen, los métodos utilizados, la población estudiada y las comorbilidades de los pacientes analizados, entre otras circunstancias. Del otro lado, la resistencia a los inhibidores del receptor plaquetario P2Y12, en particular al clopidogrel, el medicamento más utilizado de este grupo, fue descrita en 2002 [18] y presenta una prevalencia que oscila entre el 6% [19] y el 44% [20], que es explicable, en gran parte, por las mismas circunstancias antes citadas para la aspirina.
Con el desarrollo tecnológico en las dos últimas décadas, relacionado con la actividad plaquetaria, en particular la agregación plaquetaria [21], y las pruebas sucedáneas como la agregagometría de impedancia, el PFA-100 (del inglés, Platelet Funtion Analizer-100; Siemens Healthcare Diagnostics, Inc., Deerfield, Illinois, Estados Unidos) y el VerifyNow®, además de otras como la citometría de flujo y la tromboelastografía, hoy es posible seguir mediante pruebas de laboratorio la antiagregación plaquetaria tanto con aspirina como con los inhibidores del receptor plaquetario P2Y12.