23 Junio 2017
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El riesgo de una pandemia de influenza

Germán González Echeverri

El mundo es un ser viviente donde se dan cambios permanentes y uno de ellos es la generación de nuevos virus de influenza, situación que ha generado los agentes para las pandemias de 1918, 1957 y 1968 que parecen haber surgido de mutaciones del virus aviar.

Hay factores que en la actualidad facilitan la generación y transmisión del virus como son la facilidad de viajar entre paises, las aves migratorias pueden ser el reservorio que trasciende fronteras y lleva esta amenaza a lugares donde se tienen aves domésticas que pueden sufrir la enfermedad y de allí pasar al hombre. Pero hoy esos hogares se encuentran más cerca uno de otro, lo cual se traduce en grupos de población que vivan cercanos hasta llegar a grandes urbes con habitantes totalmente susceptibles a nuevos virus.

Si la historia se repite, estamos bajo la posibilidad de sufrir una nueva pandemia y los salubristas y epidemiólogos nos debemos preguntar sobre cuál debe ser la conducta en un país como Colombia donde adolecemos de recursos y organización para afrontarlos y prevenir una gran letalidad. Lo anterior implica riesgos para quienes toman decisiones, porque de no darse la pandemia, se podría interpretar la inversión requerida como pérdida de recursos que pudieron haber sido canalizados para resolver problemas de salud pública como es el hambre de nuestra población.

La tendencia de los gobiernos es a subestimar los problemas y por ende a no prepararse para una posible catástrofe, tal vez la fase de preparación le toque a la administración actual y la próxima sea quien afronte la situación. ¿Pero cómo prepararse para un virus que en la actualidad ha demostrado baja transmisibilidad pero gran letalidad y que en algún momento puede modificarse? Como respuesta pasa por nuestra mente las actividades de promoción de la salud, de prevención y de tratamiento de casos.

No podemos modificar en corto tiempo la forma como vivimos ni el tamaño de nuestra población pero sí sus hábitos para incidir en los mecanismos de transmisión. ¿Será que actividades como el lavado de manos, la forma como se convive en zonas rurales con aves domésticas, el manejo de los alimentos, la producción masiva de aves, la vigilancia epidemiológica de epizootias puedan ser transformadas y mejoradas mediante actividades de promoción y prevención?

La prevención mediante una vacuna depende de mecanismos de aislamiento del posible virus y de la producción masiva de ella. La fabricación de biológicos supone una comunidad científica capacitada y unos laboratorios bien dotados y en eso se pueden avanzar. Es posible que preparándonos para esta pandemia, que ojalá no se de, demos un gran salto que posicione el país no sólo para ésta sino para otras situaciones, y éste podría ser una llamado importante a la Universidad. En caso de darse la pandemia los países necesitarán suministro de medicamentos que además de caros no estarán disponibles en el mercado, lo cual lleva a pensar en la producción interna, para lo cual se debe tener acuerdos previos o posición del Estado ante la emergencia que puede suponer la negociación de posibles patentes. Debemos preparar el país para producir estos insumos.

¿Pero que pasará si la pandemia no se da y hemos realizado los anteriores esfuerzos? Es indudable que no faltarán críticas y comentarios acusándonos del mal uso de recursos y es la razón por la cual, todo se debe realizar como medio para buscar el empoderamiento del país de tal forma que los recursos invertidos generen desarrollo. El tener una capacidad para producir biológicos y medicamentos nos permitirá producir y exportar otros en un futuro y puede ser una fuente de ingreso importante, en otras palabras ante una inminente crisis una política de aprovechamiento para el desarrollo de nuestra ciencia y tecnología puede salvar muchas vidas y llevarnos a mejor calidad de vida.

El manejo clínico no debe ser abandonado, en la década pasada nos tocó manejar el cólera, enfermedad que requería un tratamiento inmediato para prevenir la letalidad, nuestra región envió brigadas de salud a conocer, ayudar y aprender el adecuado manejo para que en el momento que el problema se diera estuviésemos preparados con protocolos y tecnología adecuada. Algo similar podemos hacer en su debido momento.

He dejado para lo último el tema de la vigilancia epidemiológica, el país tiene en esta posible situación la oportunidad de revisar esta actividad y de promover su mejoramiento y desarrollo, debemos tener salubristas y epidemiólogos bien formados de tal forma que se puedan identificar rápidamente focos y realizar las intervenciones adecuadas. Es posible que para ello se deba regresar a la formación en cursos cortos con los que desarrollamos la epidemiología en los años 70s. Pero debemos también contar con apoyo de laboratorios de buena calidad para que en forma oportuna apoyen lo anterior, para lo cual las redes de laboratorios de salud pública deben retomarse.

El Sistema General de Seguridad Social en Salud debe ser visto con una mirada de salud pública y a pesar de los ejercicios de costos deberá invertir en el estimulo a la demanda en cuanto las llamadas señales de mercado no serán oportunas para estimular la producción de vacunas, medicamentos, tratamiento de casos, vigilancia epidemiológica o de promoción de la salud.