23 Junio 2017
Iniciar sesión Registro

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Usted esta aqui: Usted está aquí:Medicina & Laboratorio>2006>Editorial>La salud de Colombia: gravemente enferma de no calidad

La salud de Colombia: gravemente enferma de no calidad

Germán Campuzano Maya.

« Un error mínimo al principio puede ser máximo al final»  (Aristóteles)

Dicho en otras palabras, un simple error de laboratorio puede tener consecuencias mortales. La calidad puede definirse como el cumplimiento de los requisitos, entendidos éstos como las necesidades y las expectativas. Cuando no se cumplen, nos enfrentamos a una situación de no conformidad o de no-calidad, que no siempre es monetaria, y se da cuando no se hacen las cosas bien desde la primera vez. Son los costos del tiempo, del esfuerzo, de la capacidad humana, de los materiales perdidos y la oportunidad, entre otros, que en el caso de la salud puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Uno de los grandes problemas de la calidad es conocer y controlar los intangibles o costos de la no-calidad que pueden llamarse costos ocultos que en la mayoría de las veces es imposible de expresar en cifras.

Para comprender mejor la crisis de la salud que atraviesa el país, la región y buena parte del mundo, crisis que lleva al aumento de los costos de la no-calidad se puede recurrir a la analogía de un iceberg, en donde los costos de la no-calidad que normalmente se miden sólo como la «punta» o parte visible del iceberg, es decir, la percepción de los servicios de salud que recibe la comunidad. El grueso de los costos de la no-calidad está por debajo de la línea de flotación, están ocultos bajo la superficie y son, en última instancia, los responsables del «hundimiento del barco», llámese empresa, institución o paciente.

Para los estudiosos de la calidad es claro que: (1) para cada no-conformidad (no-calidad) hay una causa, (2) las causas pueden prevenirse en la medida en que se identifiquen y se tenga voluntad, in-cluida la voluntad política, para hacerlo, y (3) la prevención siempre es más barata (costo/eficiente) que reparar los daños de la no-calidad. También tienen claro los estudiosos del tema, que la calidad, la mejora de la calidad y la reducción de los costos de no-calidad no pueden Dx: No-calidad imponerse con órdenes, se generan a través del proceso que es parte de la cultura de la calidad, íntimamente vivido por las instituciones y no como resultado de la regulación. Para Philp Crosby, «la calidad no cuesta, cuestan las cosas desprovistas de calidad» y podríamos agregar: la calidad se vive, la calidad no se impone.

La Organización Mundial de la Salud recientemente denunció que la corrupción mun-dial es rampante cuando casi la cuarta parte del dinero que gastan en medicina los gobiernos del mundo, se pierde en la cadena de corrupción que mueve este sector, con mayor énfasis en los países pobres. La cadena de intereses que hay en el «ne-gocio de la salud» es muy larga y muy poco visible, ya que está ubicada en la parte inferior del iceberg, y en ella se mueven grandes sumas de dinero desde el principio hasta el fin sin que lleguen a la comunidad enferma y los pacientes y para nadie es un secreto que este es el fenómeno más importante de la salud colombiana y del resto de los países de la región y posiblemente del mundo, o si no ¿cómo explicar el número de tutelas? ¿los «paseos de la muerte»? ¿la quiebra de las instituciones de salud? ¿las grandes ganancias de las empresas intermediarias? ¿los escándalos relacionados con la no-calidad en salud que todos los días abren los titulares de las noticias? ¿el empobrecimiento, lento pero irremediablemente progresivo, del sector de la salud?, sólo para dejar abiertos algunos de los interrogantes.

Como en la buena práctica médica lo primero debe ser el diagnóstico y una vez conocido se debe proceder pronta y oportunamente a aplicar el mejor tratamiento por doloroso que este sea. La enfermedad de la salud colombiana está sobre diagnosticada, y es claro que se encuentra gravemente enferma de no-calidad y no es comprensible que aún no se tenga idea de un tratamiento curativo.