23 Junio 2017
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Los contadores de células: son excelentes pero no perfectos

Germán Campuzano Maya

«¿Por qué esta magní ¿ca tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La repuesta es esta, simplemente: porque aun no hemos aprendido a usarla con tino.» Albert Einstein, físico alemán (1879-1955)

Los contadores de células, al generar valores altamente confiables, con excelentes coeficientes de variación, han revolucionado la práctica del laboratorio clínico en general y de la hematología en particular. Cuando en la década de los 70  tener un contador de células en el laboratorio clínico era una excepción, hoy, treinta años después, no se concibe una institución de salud que no disponga de uno de estos instrumentos. Es así como el médico en su rutina diaria recibe hemogramas practicados con esta tecnología.

Desafortunadamente la tecnología no se implementó como debía serlo desde el principio, pues se consideró equivocadamente que estos instrumentos eran infalibles llegando hasta el punto de que algunas instituciones remiten al médico los datos «en bruto» que genera el instrumento sin análisis, o muy pobre si es que se hace, de los valores allí consignados. Por razones múltiples se descuidó la educación necesaria para manejar este nuevo hemograma y muchas instituciones, y aun laboratorios clínicos, descargan la responsabilidad de la prueba en su totalidad en la máquina olvidando que los instrumentos son una ayuda en el quehacer del diario.

Con el correr de estos últimos treinta años, los contadores de células mostraron sus debilidades pues se equivocan en los conteos de células dando origen a alteraciones como seudoeritrocitosis, seudoeritrocitopenia,  seudomacrocitosis, seudomicrocitosis, seudopolicitemia, falsa disminución de la hemoglobina, seudoleucocitosis, seudoleucopenia, seudotrombocitosis y seudotrombocitopenia, entre otras.  Ante esta situación la comunidad científica ha reaccionado volviendo a estudios que de alguna manera venían desapareciendo como es el análisis de los extendidos de sangre periférica, que como se presenta en el módulo «alteraciones del hemograma relacionados con los contadores de células», resuelve la mayoría de estos problemas. No hacer estudios de sangre periférica, dejando pasar por alto los errores de los contadores podría traer consecuencias funestas tanto para el paciente como para el sistema de salud al generar estudios y costos innecesarios, amén de los riesgos para el paciente que recibe un tratamiento que no requiere como resultado de un estudio espurio.

Los laboratorios clínicos deben estar muy atentos para detectar permanentemente las alteraciones espurias generadas con estos instrumentos teniendo personal calificado frente a ellas y la comunidad médica debe exigir resultados que sean más el producto de los profesionales que intervienen en la prueba, que simplemente valores que arroja una máquina.

Recordar las palabras del escritor y editor Elbert Green Hubbard  (1856-1915), autor de la Carta a García, quien en su momento expresaba: «una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe una máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario». Los contadores de células: son excelentes pero no perfectos, son máquinas que dependen de individuos capacitados que las controlen.